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No sólo pasa en las películas: la increíble historia de la espía rusa detenida en EEUU

Podría ser una escena digna de cualquier exitoso film. Pero una vez más, la realidad traspasó a la ficción. Con una larga melena pelirroja, Maria Butina se presentó ante un Tribunal Federal de Washington, y se declaró inocente frente a los cargos por conspiración contra los Estados Unidos. También se la acusó de ser una agente encubierta y trabajar para una potencia extranjera. Por el momento fue enviada a prisión preventiva a la espera de una sentencia.

Según documentos judiciales basados en investigaciones del FBI, la meta de la supuesta agente rusa era obtener información para favorecer los intereses del Kremlin.  Para cumplir esta misión inició una relación sentimental con un contacto estadounidense, con quien llegó incluso a convivir. Los investigadores constataron que el romance era solo una fachada dentro de la operación, y que también ofreció servicios sexuales a otros individuos a cambio de un puesto en una organización con influencias, que le permitiría acceder a información confidencial.

Butina había empezado su trabajo en territorio ruso, pero en agosto de 2016 se mudó a Washington con una visa de estudiante, presuntamente solicitada como parte del entramado del Kremlin, momento en el que las autoridades de los EEUU comenzaron a seguirle la pista. Con el tiempo logró tejer una red de contactos influyentes en la política que la llevaron hasta el más poderoso “lobby” de las armas, la Asociación Nacional del Rifle, donde se presentó como una activista.

La detención estalló mientras Trump y Vladimir Putin, mantenían su primera cumbre bilateral en Helsinki.  Si la justicia la encontrara culpable podría enfrentarse a una pena de hasta 15 años de prisión.

 

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Fuente: Infobae

Imagen: Shutterstock