SWINGERS

Conoce lo que le gusta a las mujeres de los clubes swingers

La piel de gallina es normal, cuando es la primera vez en un club swinger. Hay cierto tabú en el aire, mezclado con curiosidad para quienes se están iniciando. Algunas mujeres nos cuentan sobre sus experiencias y están de acuerdo en que, al final de cuentas, el swing puede ser una diversión constante.

 

Roberta, 23 años, aclara que “todo está permitido, pero nada es obligatorio”. Ella va a un club swinger hace un año con amigos y su novio. Para tener éxito, ha adoptado una regla: sólo se relaciona con parejas casadas. No le gusta mucho cuando hay muchas mujeres solteras en el club.

 

El swing es algo reciente para Samara, de 33 años. Hace un mes ella comenzó a frecuentar los clubes y le gusta la privacidad para cumplir sus fantasías. “Puedes ir a los espacios reservados para observar otras parejas besándose e incluso teniendo sexo, o ir a un cuarto individual y dejar, o no, la luz encendida para que otros también puedan observar”. A ella no le gusta cuando hay muchos hombres solteros, “el ambiente se convierte en una especie de “prostíbulo”, pero sin tener que pagar por una relación”, dice.

 

Cuando era soltera, Camila, de 32 años, frecuentaba clubes swingers. “¡Sucede de todo! Desde una amistad (créeme, eso me ha sucedido a mí) hasta algo más íntimo (...) todo de forma consensuada y con mucho respeto”. Ella destacó como negativo cuando “algunas personas se confunden y acaban siendo un poco aburridas e insistentes”. Ella ahora está de novia y aún no le ha propuesto ser swingers a su novio.

 

El ambiente fetichista es lo que atrae a Gabriela, de 36 años. Ella no va muy seguido, pero recalca sobre un aperitivo interesante, los “glory holes”. Son agujeros donde los hombres colocan su pene y las mujeres las manos. Se encuentran en la división del cuarto, donde las personas se tocan entre el exterior/interior. Algunos hombres también reciben sexo oral en los glory holes.

 

La parte aburrida para ella es cuando los hombres, que no consiguen una compañera, van con prostitutas. “Yo, particularmente, no pienso que sea bueno. No por el hecho de que sean prostitutas, sino por el hecho de no ser una pareja real que está allí porque les gusta. A mi manera de ver, arruina la autenticidad de la idea”.


*los nombres verdaderos fueron modificados para mantener el anonimato de las entrevistadas.