NARCOS MÉXICO

La misteriosa vida de las familias de los capos de la droga

Llevan vidas llenas de lujo y excesos, pero nadie parece conocerlos.

Hay un límite que los narcos no soportan que se cruce. No se puede hablar de ellos sin provocar su furia. Ese algo es su familia, lo más sagrado e intocable para ellos. Es por eso que la vida de las familias de los narcotraficantes suele pasar desapercibida. Sin embargo, basta con investigar un poco para saber quienes son, en dónde viven y a qué se dedican. 

Debido a la naturaleza de su oficio, es lógico que los narcos establezcan círculos muy cerrados, algo similar a lo que ocurría con la mafia italiana. Y muchas veces sucede, que los miembros de una familia, se relacionen y hasta emparenten con otras familias narcos. Son como clanes familiares que se amplían con los matrimonios. Un claro ejemplo de esto es el caso de Giselle Guzmán Salazar, la hija mayor de “El Chapo”, quien estuvo casada con Vicente Zambada Niebla, hijo de “El Mayo”, líder del Cartel de Sinaloa.

BODA

La creación de estos clanes tiene el claro objetivo de mantener relaciones seguras y restringir el acceso de extraños al círculo de confianza. Los vínculos familiares permiten, además, un mayor orden en el rumbo de las organizaciones. En el caso de los narcos de México, también es importante saber que la mayoría provienen de una misma región, llamada “el Triángulo Dorado”, una región montañosa entre los estados de Durango, Chihuahua y Sinaloa.

En la mayoría de los casos, las familias de los narcotraficantes, especialmente los hijos varones, se convierten en empresarios que invierten el dinero obtenido por los padres. Es también muy común que inviertan grandes sumas de dinero en obras para las ciudades en donde viven o de donde son originarios. 

EMPRESARIOS

En el caso de los hijos de Rafael Caro Quintero, “el Narco de Narcos”, se sabe que poseen conjuntos inmobiliarios, restaurantes, hoteles y negocios de spa. También hay casos en los que los hijos forman parte de la organización del padre, y a veces terminan heredando el mando. 

Por supuesto, también hay casos en los que los hijos intentan desligarse de las actividades delictivas y dedicarse a otra cosa. Se sabe que en Estados Unidos hay hijos del clan Arellano Félix llevando una vida relativamente normal. En el caso de Melissa Plancarte, una cantante de música grupera conocida como “La Barby Grupera”, ella asegura que tenía 15 años la última vez que vio a su padre, Enrique Plancarte Solís, uno de los principales jefes del cártel de Los Caballeros Templarios. 

AUTO DE LUJO

En todos los casos lo que nunca falta es el dinero, sea a lo que sea a lo que la familia decida dedicarse, los recursos, los autos de lujo y los guardaespaldas, siempre están, aun cuando el padre de la familia esté en prisión o prófugo de la justicia.


Fuente: bbc.com

Imágenes: Shutterstock